El Celler Cooperatiu d’Espolla, el espíritu de un pueblo
En Espolla, los viticultores ya se asociaron a principios del siglo XX, primero en un Sindicato (1906) y posteriormente como Cooperativa. El objetivo era mejorar las condiciones de venta de sus productos (vino y aceite de oliva) y facilitar la compra de maquinaria y productos para el campo.

Parece que el Sindicato no tuvo demasiada actividad hasta finales de la década de 1920, cuando encontramos más noticias que ya hacen referencia a la Cooperativa. En 1929 se empieza a hablar de la construcción de una bodega propia, que se llevará a cabo en muy poco tiempo. El lugar escogido fue cedido por uno de los grandes propietarios de Espolla, el Marqués de Camps, y el agradecimiento se hizo constar en una placa en la fachada de la bodega. El proyecto se encargó a Pelai Martínez i Paricio, de Figueres (1898-1978), arquitecto de renombre en el Empordà y amigo de Salvador Dalí. Pelai Martínez se inspiró en las catedrales del vino de las comarcas tarraconenses, obra del arquitecto Cèsar Martinell, y, junto con una comitiva de la Cooperativa, también visitó dos cooperativas del Rosselló. Los propios socios de la Cooperativa colaboraron en la construcción aportando horas de mano de obra.

Aunque no todos los viticultores de Espolla se asociaron enseguida —como recuerda otra placa en la entrada de la bodega—, en esta época el 80 % de la cosecha de uva del término municipal ya procedía de socios de la Cooperativa. En 1952 era casi el 100 %. Otro dato interesante es que en 1930 entró la primera mujer en la junta de la Cooperativa, Francisca Bassegoda. En 1931, entre los 111 socios constan ocho mujeres como socias.
El edificio de la Cooperativa se inauguró en 1931, con la actuación de la cobla-orquesta La Principal de Peralada y con la primera cosecha de uva ya depositada en la bodega. Un hecho curioso: la asamblea general de la Cooperativa se negó a dejar bendecir al nuevo local por el párroco de Espolla.

El edificio actual no ha cambiado demasiado desde 1931, después de que en 1933 se añadiera un ala destinada a la almazara y la sección de aceite de oliva. A lo largo de los años se han llevado a cabo obras de reforma para modernizar las instalaciones, procurando siempre conservar la estructura original.
En cuanto a la elaboración de los vinos, también se ha ido adaptando a los tiempos y a las demandas actuales. Como mínimo desde la década de 1980, cuando se incorporó el enólogo Eduard Puig Vayreda, conocido y añorado historiador y experto en los vinos ampurdaneses, la Cooperativa ha apostado por la mejora cualitativa y ha diversificado las gamas de sus vinos: actualmente elaboramos desde vino a granel, que también se comercializa envasado en bag-in-box, hasta vinos de finca y producciones únicas de la colección Vins de Postal. Lo que siempre hemos mantenido es el prestigio y la calidad de nuestros vinos dulces, el moscatel y las garnachas con distintas crianzas, a los que se ha añadido el primer vino Ranci del Bocoi con certificación DO Empordà.

Actualmente, la masa social de la Cooperativa, como sucede en general en el mundo agrícola del país, se ha reducido. Y al mismo tiempo, se reparte entre quienes han realizado un esfuerzo por modernizar sus explotaciones y quienes conservan las fincas tradicionales, aunque sea como una actividad complementaria.
A punto de conmemorar el centenario del Celler Cooperatiu d’Espolla, son diversos los retos que debemos afrontar: desde la crisis climática hasta los cambios en los hábitos de consumo, pasando por la falta de incorporación de nuevos socios que garanticen el relevo. Sin embargo, el compromiso de dar continuidad a la iniciativa que pusieron en marcha nuestros antecesores se mantiene intacto, conscientes de que la calidad de los productos es la base para mantener un proyecto con impacto económico, social y paisajístico en el corazón de la Albera.
Fuente y más información: archivos de la Cooperativa y del Ayuntamiento de Espolla; El Celler Cooperatiu d’Espolla: els inicis d’un projecte (1906-1939), Marciano Cardaba Carrascal i Sílvia Musquera Felip (Figueres: Brau Edicions, 2007).